Mostrando entradas con la etiqueta Felicidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Felicidad. Mostrar todas las entradas

jueves, 13 de mayo de 2010

Él que ama.

Quién no ha visto el día marchitarse en el ocaso que este produce, quién no ha visto fijamente esa luz que se apaga en los ojos de la dama que le acompaña en los pasos de su vida, quién no se ha creído más grande que el propio universo, quién no ha pensado en haber encontrado la forma de detener el día y no dejar que la noche caiga.


¿Quién de verdad evito que en los ojos de aquella bella mujer, esa luz se mantuviera prendida, aún después de mil tormentas, aún después de aquella dura desilusión, por ver terminar aquello que se palpa como relativo?


Quién más, sino, quien de verdad ama.


¿Y quién es ese que en verdad ama?


Quién finalmente tiene lo que por naturaleza le pertenece, quién no se perdió en noches de desolación, quién no gano ni perdió, solo entrego, el que ama, quién no se hecha al olvido y se entrega a la desgana, el que no promete para quedar en paz, sino el que tiene paz y por eso promete, el que tal vez sabe que siempre existe otra forma de expresarlo o decirlo.

Y por eso escribe.


I. G.


Copyright © Irvin Guiovvani García González

sábado, 17 de abril de 2010

Desvalidos Umbrales

Cómo sotos umbríos tus cabellos enmarañan lo avaro de mi imprudencia, entre el amer de mi soledad, acompañado por las guirnaldas de tus flores desalentando a los desvalidos umbrales que se inclinan ante ti y a los olores de tus flores desconocidas.

Acompaña con júbilo a está historia que siempre está bruñendo con el aire del horizonte, trae contigo la delicada esencia perfumada de tus labios y tus ropajes de algodón, no te escondas entre el apartamento silencioso embalsamado por el aroma errante y violento de la soledad, no te quedes en los bosques y te ocultes en la ignota sombra de sus ramas.

¡Quédate conmigo alma mía, acompaña con el rocío de tus flores el alba y la brisa de mi insomnio, vela el ennegrecido de mis sueños e inoportuna el suelo negro de mis miedos!

I. G.

Copyright © Irvin Guiovvani García González

lunes, 4 de enero de 2010

En algún momento te soñe y hoy por fin te encontré.

Tu mi felicidad mi amor te he encontrado muchas noches te soñé unas tantas te toque y hasta en alguno de mis sueños hasta te abrase y hoy por siempre te encontré.

Y no existe razón para poder encontrar un solo motivo para ponernos tristes se ha disipado algún profundo miedo, sólo existe la razón de amarnos cómo en nuestros viejos sueños encontrados, nada más queda este momento estar tan sólo como un par de niños enamorados.

Que nuestra vida nos sonría y la noche no sea fría, tu niña de los ojos grandes que no eres de nadie y tampoco mía, sino, de este instante de vida, de ese instante en el que yo te encontré pues fui yo quién te ha implorado una y mil noches verte en mí corazón en mí mente con razón, entrelazando un extraño beso difícil de lograr pero que es señal de un verdadero amor consumado.

Tocado por tus frágiles manos por las mañanas así sentí hoy aquel viento que soplo en mi rostro por la fría mañana. Existen para ti mi loca enamora un sin fin de palabras para describirte y escribirte en un pergamino tomando el sin fin de palabras de esté Universo que hoy cómo siempre ha sido doy Gracias por haberme mostrado con su incandescente luz el camino a encontrarte.

Pues perdida me ha contado esté Universo te ha encontrado, pero el es sabio y conoce de alegría y eres tu mi profunda alegría y lo se bien yo, no por sabio tan sólo por que soy un loco enamorado se muy bien que el amor no conoce de razones y por eso hoy siembro algunas flores para regalarte y así enamorarte.

Te quiero como el inocente quiere a su inocencia de su propia vida no conoce el por que, pero no le importa pues cuenta con el buen augurio de un Principiante, cómo tú a la primera que he de amar, conozco mi propia historia y está no me agobia se muy bien cuales fueron mis palabras que cruzaron por los oídos de mis viejas amantes pero hoy todo está en su lugar es tiempo de comenzar, sin miedo a verme rechazado por estos viejos amores de mi pasado que no fue amor me queda claro, son tan solo un viejo ensayo y si les recuerdo así fue por que jamás las oí, nunca las vi y tampoco las llegue a sentir, todo ello me queda más que claro.

Se que hablo más de mí pero al hablar de ti también hablaría de mi, eres más que un complemento o alguna de mis piezas de rompecabezas eres menos y más, lo eres todo eres los dos minutos que hacen falta para que caiga el sol, eres también más que una hora antes de que caiga la luna eres más que belleza interior, eres más que la estrella de esté Universo, te has quedado con todo con el aliento de mi voz y el fuego que sale por mis ojos rodeado de pasión, por ti soy vencedor y luchador constante en esta vida.

Infortuna para mí si ignorara las señales que en mis sueños vi pues eres claramente tú la que en más de una ocasión se me mostró desnuda vestida por la luz de la luna, un transparente sueño que no olvido, será que no fue una sola vez en el que te me mostraste en más de mil señales, escuche tu nombre en alguna vieja canción, te llegue a ver dibujada frente a mi pared, al viento acostumbre a traer tus besos junto con el calor de tu aliento, aprendí también a ver tus ojos en las estrellas infinitas, a sentir la delicadeza de tu cuerpo gracias al frágil reflejo de la luna sobre el mar.

I. G.

Copyright © Irvin Guiovvani García González

Destaques

.

wibiya widget